| Redefinir la soberanÃa alimentaria |
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Cuando se vocifera en las marchas campesinas, es un grito de la lucha a cara descubierta frente a la sociedad capitalista y su gobernanza, convirtiéndose en una propuesta polÃtica para reorganizar el sistema alimentario global que se va imponiendo por todo el planeta. Por eso cuando se le pregunta a La VÃa Campesina sobre su concepto reivindicativo lo dicen rotundo y sin ánimo de despistar: «no queremos más polÃticas agroalimentarias, para nada, lo que queremos es hacer y participar en las polÃticas agroalimentarias». Una demanda clara de soberanÃa –para decir y decidir- que ―no queremos polÃticas agroalimentarias enfocadas como siempre en cómo y cuánto se pueden aumentar las producciones de alimentos, sino polÃticas para aumentar, producir y reproducir más y más campesinas y campesinos. En la SoberanÃa Alimentaria, el campesinado es el centro y el objetivo; la agricultura y la productividad son los medios. También la propuesta de la SoberanÃa Alimentaria como construcción de otra forma de producir y consumir, es un ejemplo para otras propuestas pensadas para la creación de un mundo fuera del capitalismo. Hoy SoberanÃa Alimentaria camina de la mano del Decrecimiento, la SoberanÃa Energética, la monetaria o el Buen Vivir. Quienes defienden la SoberanÃa Alimentaria exigen que las reglas de juego se han de cambiar y el pueblo soberanamente retomar el mando. ―Nos han robado el poder, el poder está en otras manos –dicen desde el campo― vamos a recuperar el poder: poder hacer nuestros huertos, poder cultivar comida, poder cuidar la tierra, para poder vivir del campo. Con la contundencia de quienes saben que la SoberanÃa Alimentaria es también una respuesta que da esperanza a injusticias que no pueden esperar: hambre, crisis ecológica, pobreza rural, economÃas en crisis… A su vez, la SoberanÃa Alimentaria ha mostrado que en un Planeta globalizado, también las luchas son globales, hermanando en este caso campesinas y campesinos del Norte y del Sur (rompiendo esquemas) que se han reconocido como iguales frente a las consecuencias de una superagricultura intensiva en manos de pocas corporaciones. De igual manera, su lucha ha generado una estrecha alianza entre la sociedad campesina y otros sectores de la sociedad civil, como los grupos de consumo responsable, las organizaciones ecologistas o algunas organizaciones de cooperación internacional implicadas en la defensa de un mundo rural vivo. Es la SoberanÃa Alimentaria un espacio fÃsico de encuentro del pueblo militante y asà lo dicen sus voces, «que no se atrevan a salvar nuestro mundo rural, ni a impedir que lo defendamos». Hacer SoberanÃa Alimentaria es finalmente una práctica de resistencia ―ni un campesino o campesina debe desaparecer― mientras se espera el cambio de modelo. Y por qué no, SoberanÃa Alimentaria es para muchas y muchos una utopÃa necesaria, que será realidad. ¿Y cómo hacemos para explicar tanto? Pues miren, volviendo a la definición que le dio vida. En realidad la soberanÃa alimentaria no es más –ni menos- que «el derecho de los pueblos a la tierra de la cual vivir, y el deber de los pueblos de cuidar la tierra de la que vivir». Gustavo Duch Guillot. Autor de ‘ALIMENTOS BAJO SOSPECHA’ y ‘SIN LAVARSE LAS MANOS’ Fuente: http://gustavoduch.wordpress.com/2012/01/17/redefinir-la-soberania-alimentaria/
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Quince años después de la primera definición de SoberanÃa Alimentaria («La SoberanÃa Alimentaria es el derecho de los pueblos, comunidades y paÃses a definir sus propias polÃticas agrÃcolas, pesqueras, alimentarias y de tierra que sean ecológica, social, económica y culturalmente apropiadas a sus circunstancias únicas. Esto incluye el verdadero derecho a la alimentación y a producir los alimentos, lo que significa que todos los pueblos tienen el derecho a una alimentación sana, nutritiva y culturalmente apropiada, y a la capacidad para mantenerse a sà mismos y a sus sociedades»)


